Una asociación con un plan.
Misión
Combatir el despoblamiento haciendo deseable la permanencia
Programamos lectura, juegos y encuentros para que en El Barco de Ávila y comarca haya razones para llegar, razones para volver y razones para no irse.
Lo hacemos desde una pequeña sede, El Ancla, con mucho trabajo voluntario y vocación de durar.
Visión
Una comarca donde la vida cultural no dependa de irse a la capital.
Que El Ancla sea el primero de varios espacios. Que haya programación de lunes a domingo, hecha por las vecinas, abierta a quien pase.
Y contagiar el modelo: cualquier asociación que quiera replicar tendrá nuestros estatutos, hojas de cálculo y errores a su disposición.
Valores
No programamos para audiencias: construimos con vecinos. Quien viene, participa. Quien participa, decide.
Ni cultura como decorado turístico ni como deber moral. Cultura porque nos interesa, nos cambia y nos junta.
Quedarse en un pueblo —o volver— es una decisión que el sistema dificulta. Queremos hacer que merezca la pena.
Tomarse en serio lo importante no obliga a tomarse en serio a uno mismo. De ahí el nombre.
No hay perfil de socio. No hay edad ni currículum cultural. La puerta de El Ancla está abierta a quien empuje.
Programamos desde la comarca y para la comarca. Lo de fuera viene si suma; nunca al revés..
Manifiesto
Cosas de pueblo y deriva
Esto empezó como empiezan casi todas las cosas importantes:
sin demasiada planificación y alrededor de una mesa.
Nos juntamos para leer,
ver películas,
jugar,
hablar,
organizar cosas,
o simplemente pasar el rato sin que todo tenga que convertirse en algo útil.
Nos gustan las historias raras,
la gente auténtica,
las ideas que todavía no están del todo hechas
y los lugares donde uno puede entrar sin tener que demostrar nada.
No somos un centro cultural.
Ni una peña exactamente.
Ni gente especialmente organizada.
Somos un grupo que cree que en los pueblos también pueden pasar cosas bonitas,
extrañas,
divertidas
y un poco subversivas.
Aquí caben los libros,
los juegos de mesa,
las películas malas,
las conversaciones buenas
y la gente que nunca ha terminado de encajar del todo en ningún sitio.
No hace falta saber mucho.
Ni hablar alto.
Ni haber leído el libro.
Con venir vale.